Fue una experiencia estupenda en la que los niños y niñas pudieron conocer de primera mano cómo funciona una granja. A lo largo de la jornada, tuvieron la oportunidad de interactuar con distintos animales, tocarlos e incluso darles de comer. Burros, ovejas, conejos… ¡todos les encantaron!
Además, participaron en divertidos juegos organizados por el monitor que les acompañó durante la visita, lo que hizo que el día fuera aún más dinámico y especial.
Sin duda, una actividad muy enriquecedora que combina aprendizaje y diversión en un entorno natural.
















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